No tengo mucho que contar, mañana tengo examen y debo hacer una tarea pero no pienso estudiar ni trabajar así que mejor escribo un poco.
Mi queridísimo instituto me cae mal, me desilusionó, yo esperaba más. Antes pensaba que 4 años y medio eran mucho tiempo y que en el trayecto iba a aprender cosas que aunque no fuera muy buena podría conseguir un buen trabajo… pero estoy asquerosamente equivocada. Las cosas que nos enseñan no son prácticas, y las cosas esenciales no las hacemos, la verdad ya no pienso quejarme ni mucho menos armar un alboroto por eso, solo voy a seguir la corriente.
Pasando a otro tema más bonito, hoy volví a tomar clase en aulas 2. Como todos saben, en mi escuela, los ancianos de profesional tenemos “dedicado” un edificio para nosotros, es decir, solo ahí podemos tomar clase porque lo demás le pertenece a los preparatorianos. Hoy, por azares del destino, mi salón estaba cerrado entonces el profe decidió ir a aulas 2.
La última vez que había entrado fue para hablar con Benno para arreglar la canción, pero eso fue hace 2 semanas y no me quede por mucho tiempo porque los prepos pueden absorber tu inteligencia.
Total que me senté en uno de los pupitres morados y me dispuse a escuchar la clase…
bueno no. Después de que me senté, mi mente empezó a recordar varias cosas que yo hacía cuando iba en la prepa, por ejemplo, ver hacia la ventana y ponerme a escribir una canción pensando que ahora si iba a ser mi one hit wonder. También, si la clase se prestaba, nos poníamos a platicar o chismear con el compañero de alado, la verdad los paganos éramos bien chismosos, no podíamos dejar de inventar tanta mamada. Otra opción era que viera hacia los jardines entre aulas 1 y 2. Era bastante entretenido. Por lo general, en ese jardín podía encontrar a la gente con la que me llevaba en la prepa, todos recordaremos que en el primer árbol era el reino de gordolina y los paganos estábamos en eterna lucha por la pinchi banca de metal azul. Ahora, todo ya estaba totalmente diferente, el árbol sigue ahí pero a la banca la mandaron a chingar a su madre, en su lugar ahora hay mesas y sillas para que todos estén supuestamente más cómodos. La verdad es que extraño un poco poder hacer eso. Ahora es muy difícil que yo me ponga a divagar en una clase, por lo general ya pongo atención porque los exámenes y las cosas ya se ponen más feas pero el volver al salón me provoco recordar algunas cosas…
Por un ruido regresé al momento justo para darme cuenta que el profe me estaba preguntando algo. Hice lo que probablemente muchos harían y fue… preguntarle al de alado cual era la respuesta o al menos algo inteligente que decir pero todos ahí son bien culeros o idiotas y no contestaron a mi llamado de auxilio. El che, mi profe, se desalentó con mi respuesta y mejor le preguntó a otro compañero pero honestamente no me importó, abrí mi cuaderno, tomé mi pluma favorita y me mentalicé a que no salía de esa clase sin escribir mi one hit wonder.